HOMBRES RANA EN NOCHEVIEJA

¡Feliz año nuevo! ¡Próspero y feliz!

Son los deseos de una nochevieja tras otra.
Esta nochevieja está siendo diferente, no habrá cotillón, ni fiesta, ni alegres bocas enseñadoras de dientes. Nada. Los deseos de prosperidad han cedido su lugar a los de supervivencia, la felicidad a la desesperación, el cotillón, al duro asumir.
Catorce van ya, alineados, anónimos aún, algunos para siempre.
Barro y más barro y agua, que es como un huracán hecho río.
Llega otro equipo de salvamento ¡equipo de salvamento! ¡Salvamento para el año nuevo! Deseos ¿de qué? De venganza, venganza por algo que nunca debió suceder, presa rota mala construcción cazo y más cazo el dinero al bolsillo la arena a la presa mala gestión ¿mala para quién? Para los muertos para sus familias para los damnificados para la tierra y los conejos. Buena para los indecentes para los traidores para los psicópatas.
¡Aparece otro! Esta vez un niño, un niño pequeño, vivo, que ni llora, aturdido, al fin desahogado.
Deseo de que esto acabe, deseo de año nuevo, más muertos y más desahogados irán apareciendo durante terroríficas horas, escándalo, barbarie, al menos hay ayuda, muchos dan lo que pueden de sí… y lo que no pueden.
Todos se convierten en hombres rana en nochevieja.

LA DELICADA SALUD DE LA GALLETA SOLTERONA

El corazón de Galletina se desmigaba de tristeza por haber perdido sus años mozos en pos de un amor imposible.
Y es que cada vez que se imaginaba a Napolitana, tan alta, tan fuerte, látigo en mano, se le retemblaba hasta la mermelada.
Cada vez más menguada, sabía que su destino sería acabar en una encimera cualquiera, hecha migas, arrastrada por una mohosa bayeta… pero aun en ese extremo momento cada migajilla de su ser suspiraría por lamer esa azucarada piel con aroma a canela.

LAS CARTAS

Son bienvenidas las cartas de los amigos lejanos, lejanos en la distancia, en el pensamiento próximos…
Recorren mucha distancia las letras consoladoras y mis ojillos se alegran cuando del buzón asoman.
Leo el remite (casi nunca es necesario pues esas letras escritas de determinada forma ya delatan al autor de las noticias en el sobre conservadas).
Las retengo en mis manos unos segundos preciados para disfrutar despacio del tesoro hallado.
Después, en cómodo asiento, me dispongo a la lectura; roto el sobre la comienzo, y mi amigo se persona.
A mi lado se mantiene mientras recreo su aspecto, su ser, su esencia… me quedará durante un rato esa presencia.
Se mezclará con nostalgia, andaduras y recuerdos que persistirán un tiempo.
Él luego volverá a su casa con difuminado aspecto y yo quedaré en la mía deseando el reeencuentro.

SERENIDAD

Los hábitos de la noche comenzaron a esparcir sus sombras, consiguiendo que los objetos, tan definidos hasta hacía tan solo unos minutos, nos parecieran ahora un abstracto plantel de extrañas siluetas, apenas definidas por la penumbra.
Descubrimos entonces que nuestros ojos se adaptaban casi imperceptiblemente, y así pudimos dejar volar mente y sueños para, al fin encontrar, si no la paz, sí el tan ansiado descanso de los sentidos.
Dormiríamos felices pensando nada.