Cojines de ganchillo en el Jardín de Edén

Se aburría. Todo era verde y frondoso; árboles repletos de fruta, el que más tenía era el el del Bien y del Mal, hay que joderse… pajaritos y ardillitas felices trepaban y revoloteaban alrededor. Idílico, paradisíaco, esta palabra se la acababa de inventar, molaba ¿verdad? Lo de molar lo dijo Dios cuando los puso ahí ¿A que mola, hijos míos?
Así, descansando de nada, comenzó casi sin darse cuenta a tirar de algo que sobresalía de la serpiente, un hillillo, curioso ¿no? ¿Qué entretenimiento podía sacarle a esto? porque tirar todo el rato ya cansa. Y mira que montón de hilo…
Cogió un palito curvado y empezó p’arriba y p’abajo, de modo que fue apareciendo un irregular entramado de color verde y amarillo ¡Qué chulo! pensó, y comenzó a crear cuadrados más grandes que unió y rellenó con plumas de Ave del Paraíso.
Cuantos más cojines había menos serpiente quedaba… hasta que desapareció.
Para entonces el mejor rinconcito del Paraíso ya estaba adornado y a todas luces cómodo para el recueste y disfrute, así que Adán se fue corriendo a llamar a Eva para enseñarle lo bonito que le había quedado.

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HOMBRES RANA EN NOCHEVIEJA

¡Feliz año nuevo! ¡Próspero y feliz!

Son los deseos de una nochevieja tras otra.
Esta nochevieja está siendo diferente, no habrá cotillón, ni fiesta, ni alegres bocas enseñadoras de dientes. Nada. Los deseos de prosperidad han cedido su lugar a los de supervivencia, la felicidad a la desesperación, el cotillón, al duro asumir.
Catorce van ya, alineados, anónimos aún, algunos para siempre.
Barro y más barro y agua, que es como un huracán hecho río.
Llega otro equipo de salvamento ¡equipo de salvamento! ¡Salvamento para el año nuevo! Deseos ¿de qué? De venganza, venganza por algo que nunca debió suceder, presa rota mala construcción cazo y más cazo el dinero al bolsillo la arena a la presa mala gestión ¿mala para quién? Para los muertos para sus familias para los damnificados para la tierra y los conejos. Buena para los indecentes para los traidores para los psicópatas.
¡Aparece otro! Esta vez un niño, un niño pequeño, vivo, que ni llora, aturdido, al fin desahogado.
Deseo de que esto acabe, deseo de año nuevo, más muertos y más desahogados irán apareciendo durante terroríficas horas, escándalo, barbarie, al menos hay ayuda, muchos dan lo que pueden de sí… y lo que no pueden.
Todos se convierten en hombres rana en nochevieja.

LA DELICADA SALUD DE LA GALLETA SOLTERONA

El corazón de Galletina se desmigaba de tristeza por haber perdido sus años mozos en pos de un amor imposible.
Y es que cada vez que se imaginaba a Napolitana, tan alta, tan fuerte, látigo en mano, se le retemblaba hasta la mermelada.
Cada vez más menguada, sabía que su destino sería acabar en una encimera cualquiera, hecha migas, arrastrada por una mohosa bayeta… pero aun en ese extremo momento cada migajilla de su ser suspiraría por lamer esa azucarada piel con aroma a canela.

EL DIOS TECNOLOGÍA (PHIL 2037)

Los zombis de la realidad virtual fueron a parar a  la única tableta que quedaba funcionando; sin hogar, buscando a sus dueños.

Solo habían pasado unas horas desde que Phil Pates voló los aparatos desde aquel móvil. Ese Phil era de cuidado; tenía más dinero que nadie… y poder…y se le fue la pinza.

Deseó un humano hiperconectado, demandando más y más aparatos, deseó crear el hombre tecnológico primero para desembocar en el tecnohumano tecnológico, dependiente de él, un Dios Tecnología déspota, dictador, cada vez más omnipotente y omnipresente.

Pero falló, y cuando apretó el botón que le llevaría a hacer su sueño realidad en forma de app alienante disfrazada de app de diversión sin límites, destruyó los aparatos de una vez y para siempre. Pedazos de material aún flotaban en el aire y tan solo una tableta guardada en una caja fuerte se salvó, habiéndose convertido ésta en una suerte de refugio antinuclear para avatares.

Mientras, los humanos humanos caminaban por las calles accionando el aire con sus dedos gordos, con la mirada perdida en el infinito recorriéndolo todo en busca de una pantalla reconfortante en la que posarla, perdidos, solos…

Aún no sabían que sus avatares les esperaban; aún era pronto para casi todo.

Empezaba una nueva era de desconexión o de reencuentro y reconexión.

En ese momento solo estaban buscándose ¿se encontrarían?

Tenían las horas contadas porque, en ese mundo supertecnologizado, en ese mundo de comprar-tirar-comprar, no se había inventado la batería autorrecargable…

ROBINSON HORMIGOE

Monzón. Mi calle es río. Ahí van las hormigas. Diminutos naúfragos. Semanas de aguacero y lectura. Hoy me levanté valiente, por fin salgo al chapoteo y sobre un tablón encallado observo unas pequeñas cañas en pie con ramitas encima cubiertas por una hoja grandota. Bajo ella una hormiga de larga barba. A su alrededor solo hay agua.

DESNUDA CON LAS SÁBANAS

Para atrapar un duende hace falta una trampa para duendes.
Esta trampa está formada por una cajita y cerillas. Para activarla sólo hacen falta dedos.

Ella se acostó y contempló la caja de cerillas sobre la mesilla, intacta, llena.
Decidió activarla. Arrojó el contenido sobre la cama. Ahora, la técnica: aspirar-coger, espirar-dejar “no sé yo si esto…” Se supone que haciendo esto limpias tu mente o algo así…” Vació y llenó la caja diecisiete veces. “Relajar sí relaja…” Pero de duendes nada.
Hasta que, en tan solo un instante se halló en el suelo desnuda, con las sábanas enrolladas entre las piernas y el sexo. Se incorporó, miró a su alrededor y en su cerebro se produjo un chirriar alarmante: la alcoba estaba vacía, nada de cama ni de armario, nada de nada.
Siguió en el suelo -menos mal que había suelo- y pensó que ni sabía qué pensar. No sabía porque:
1º No sabía si asustarse, entristecerse o llorar ni en que orden
2º No se atrevía a moverse
Después se aquietó, y trató de pensar. Pensó pensando nada.

En unos pocos segundos la habitación se llenó de duende; una presencia azul, envolvente, cálida… El duende le dijo: Nunca pasarás frío. Has sido elegida hada del veranillo en el país de las historias imposibles.
Tendrás que perdonarnos, es que andamos un poco escasos de dinero, así que tendrás que usar esas sábanas para hacerte una túnica y también fabricarte unas alas; ahora no te servirán, pero sí más adelante, cuando seas encogida. De momento no podemos encogerte porque los trabajadores del gremio de los encogedores está en huelga, y son los únicos que saben manejar esas máquinas. Mientras las cosas se solucionan te ayudaremos en tu transición, aunque claro, tienes que comprender que tu nombramiento ha ido demasiado rápido -cosas de política- y no estábamos preparados, porque claro, el hada del invierno se resfrió y los médicos le aconsejaron las visitas del hada del veranillo, pero es que esta se había fugado con el cuidador de la laguna y había que buscarla y eso llevaría demasiado tiempo. Además, los ojeadores se niegan a salir al campo sin seguro, y no se lo quieren poner porque claro, entonces vendrían los cepilladores de caballos pidiendo los suyos y así todo…
Bueno, hablo demasiado, no importa, tú ven conmigo, que nos están esperando.

¡¿Qué?! Huelgas, chanchullos, economía hecha polvo ¡algo va bien en tu país?
¡Ni se te ocurra pensar que voy a acompañarte! De todo eso que me nombras ya tengo yo aquí… ¡ea! que yo no te acompaño. Fabricarme yo las alas, habrase visto…

Había perdido una oportunidad, pero tal vez la trampa volviera a activarse, además, ella quería un duende escritor, no uno oportunista.
Poco a poco la habitación se fue vistiendo de nuevo, muebles, cortinas… hasta quedar como estaba.

Ella se encontró sobre la cama, desnuda, con las sábanas enrolladas entre las piernas y el sexo; y la caja de cerillas reposaba sobre la mesilla, con una cerilla menos.