ROBINSON HORMIGOE

Monzón. Mi calle es río. Ahí van las hormigas. Diminutos naúfragos. Semanas de aguacero y lectura. Hoy me levanté valiente, por fin salgo al chapoteo y sobre un tablón encallado observo unas pequeñas cañas en pie con ramitas encima cubiertas por una hoja grandota. Bajo ella una hormiga de larga barba. A su alrededor solo hay agua.

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DESNUDA CON LAS SÁBANAS

Para atrapar un duende hace falta una trampa para duendes.
Esta trampa está formada por una cajita y cerillas. Para activarla sólo hacen falta dedos.

Ella se acostó y contempló la caja de cerillas sobre la mesilla, intacta, llena.
Decidió activarla. Arrojó el contenido sobre la cama. Ahora, la técnica: aspirar-coger, espirar-dejar “no sé yo si esto…” Se supone que haciendo esto limpias tu mente o algo así…” Vació y llenó la caja diecisiete veces. “Relajar sí relaja…” Pero de duendes nada.
Hasta que, en tan solo un instante se halló en el suelo desnuda, con las sábanas enrolladas entre las piernas y el sexo. Se incorporó, miró a su alrededor y en su cerebro se produjo un chirriar alarmante: la alcoba estaba vacía, nada de cama ni de armario, nada de nada.
Siguió en el suelo -menos mal que había suelo- y pensó que ni sabía qué pensar. No sabía porque:
1º No sabía si asustarse, entristecerse o llorar ni en que orden
2º No se atrevía a moverse
Después se aquietó, y trató de pensar. Pensó pensando nada.

En unos pocos segundos la habitación se llenó de duende; una presencia azul, envolvente, cálida… El duende le dijo: Nunca pasarás frío. Has sido elegida hada del veranillo en el país de las historias imposibles.
Tendrás que perdonarnos, es que andamos un poco escasos de dinero, así que tendrás que usar esas sábanas para hacerte una túnica y también fabricarte unas alas; ahora no te servirán, pero sí más adelante, cuando seas encogida. De momento no podemos encogerte porque los trabajadores del gremio de los encogedores está en huelga, y son los únicos que saben manejar esas máquinas. Mientras las cosas se solucionan te ayudaremos en tu transición, aunque claro, tienes que comprender que tu nombramiento ha ido demasiado rápido -cosas de política- y no estábamos preparados, porque claro, el hada del invierno se resfrió y los médicos le aconsejaron las visitas del hada del veranillo, pero es que esta se había fugado con el cuidador de la laguna y había que buscarla y eso llevaría demasiado tiempo. Además, los ojeadores se niegan a salir al campo sin seguro, y no se lo quieren poner porque claro, entonces vendrían los cepilladores de caballos pidiendo los suyos y así todo…
Bueno, hablo demasiado, no importa, tú ven conmigo, que nos están esperando.

¡¿Qué?! Huelgas, chanchullos, economía hecha polvo ¡algo va bien en tu país?
¡Ni se te ocurra pensar que voy a acompañarte! De todo eso que me nombras ya tengo yo aquí… ¡ea! que yo no te acompaño. Fabricarme yo las alas, habrase visto…

Había perdido una oportunidad, pero tal vez la trampa volviera a activarse, además, ella quería un duende escritor, no uno oportunista.
Poco a poco la habitación se fue vistiendo de nuevo, muebles, cortinas… hasta quedar como estaba.

Ella se encontró sobre la cama, desnuda, con las sábanas enrolladas entre las piernas y el sexo; y la caja de cerillas reposaba sobre la mesilla, con una cerilla menos.

IRIS

-Espera, que con las burbujas no veo nada. Sí, está sentado en el sofá leyendo el periódico. No, no importa, sí ya sé que tienes razón, que se porta conmigo como un tirano; él en su superchalé y yo en este pequeño habitáculo. Pero ya sabes que el pez grande se come al chico… Huy pues eso no es nada , tenías que ver que terraza…No, yo nunca salgo, pero la veo y sé que hay un mundo más allá. Algún día veré el mar, me han dicho que es el lugar con más agua que te puedas imaginar, y que abunda la comida. ¿Vendrás conmigo? Huy, que viene, tengo que colgar. Adiós.
-Hola, Arco Iris, toma, toma tu comidita.
-¿Otra vez hablándole al pez?
-Pues sí chica, tampoco es tan grave ¿no?
-No te escucha ¡es un pez!
-Mañana voy a ir a comprarle un acuario.
-¿Para que te oiga mejor?
-No sé, me parece que la pecera es demasido pequeña. Ya sé que es imposible, pero hay veces que juraría que mira a la terraza como pensando escapar.
-Ya te digo, y correrse una juerga con alguna peza.
-Da igual, yo mañana lo compro.Y le pondré alguna planta o…
-Pide que tenga jacuzzi, teléfono, sillón relax… Por cierto, no encuentro mi móvil ¿tú no lo habrás visto?

 

Noche de…

Dan las doce campanadas
y las brujas embrujadas
montadas en sus escobas
asustan las madrugadas.

Las oigo pasar veloces
sus risas son estruendosas
yo me acurruco entonces
con actitud sigilosa.

Hacen pócimas recitan cosas
echan sapos en sus sopas
y acuden presurosas
a comer niña sabrosa.

Madre, canda la cancela
que tu familia no salga
que las brujas quieren cena
¡Dios nos valga!