Cojines de ganchillo en el Jardín de Edén

Se aburría. Todo era verde y frondoso; árboles repletos de fruta, el que más tenía era el el del Bien y del Mal, hay que joderse… pajaritos y ardillitas felices trepaban y revoloteaban alrededor. Idílico, paradisíaco, esta palabra se la acababa de inventar, molaba ¿verdad? Lo de molar lo dijo Dios cuando los puso ahí ¿A que mola, hijos míos?
Así, descansando de nada, comenzó casi sin darse cuenta a tirar de algo que sobresalía de la serpiente, un hillillo, curioso ¿no? ¿Qué entretenimiento podía sacarle a esto? porque tirar todo el rato ya cansa. Y mira que montón de hilo…
Cogió un palito curvado y empezó p’arriba y p’abajo, de modo que fue apareciendo un irregular entramado de color verde y amarillo ¡Qué chulo! pensó, y comenzó a crear cuadrados más grandes que unió y rellenó con plumas de Ave del Paraíso.
Cuantos más cojines había menos serpiente quedaba… hasta que desapareció.
Para entonces el mejor rinconcito del Paraíso ya estaba adornado y a todas luces cómodo para el recueste y disfrute, así que Adán se fue corriendo a llamar a Eva para enseñarle lo bonito que le había quedado.

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EL DIOS TECNOLOGÍA (PHIL 2037)

Los zombis de la realidad virtual fueron a parar a  la única tableta que quedaba funcionando; sin hogar, buscando a sus dueños.

Solo habían pasado unas horas desde que Phil Pates voló los aparatos desde aquel móvil. Ese Phil era de cuidado; tenía más dinero que nadie… y poder…y se le fue la pinza.

Deseó un humano hiperconectado, demandando más y más aparatos, deseó crear el hombre tecnológico primero para desembocar en el tecnohumano tecnológico, dependiente de él, un Dios Tecnología déspota, dictador, cada vez más omnipotente y omnipresente.

Pero falló, y cuando apretó el botón que le llevaría a hacer su sueño realidad en forma de app alienante disfrazada de app de diversión sin límites, destruyó los aparatos de una vez y para siempre. Pedazos de material aún flotaban en el aire y tan solo una tableta guardada en una caja fuerte se salvó, habiéndose convertido ésta en una suerte de refugio antinuclear para avatares.

Mientras, los humanos humanos caminaban por las calles accionando el aire con sus dedos gordos, con la mirada perdida en el infinito recorriéndolo todo en busca de una pantalla reconfortante en la que posarla, perdidos, solos…

Aún no sabían que sus avatares les esperaban; aún era pronto para casi todo.

Empezaba una nueva era de desconexión o de reencuentro y reconexión.

En ese momento solo estaban buscándose ¿se encontrarían?

Tenían las horas contadas porque, en ese mundo supertecnologizado, en ese mundo de comprar-tirar-comprar, no se había inventado la batería autorrecargable…

ROBINSON HORMIGOE

Monzón. Mi calle es río. Ahí van las hormigas. Diminutos naúfragos. Semanas de aguacero y lectura. Hoy me levanté valiente, por fin salgo al chapoteo y sobre un tablón encallado observo unas pequeñas cañas en pie con ramitas encima cubiertas por una hoja grandota. Bajo ella una hormiga de larga barba. A su alrededor solo hay agua.

LAS CARTAS

Son bienvenidas las cartas de los amigos lejanos, lejanos en la distancia, en el pensamiento próximos…
Recorren mucha distancia las letras consoladoras y mis ojillos se alegran cuando del buzón asoman.
Leo el remite (casi nunca es necesario pues esas letras escritas de determinada forma ya delatan al autor de las noticias en el sobre conservadas).
Las retengo en mis manos unos segundos preciados para disfrutar despacio del tesoro hallado.
Después, en cómodo asiento, me dispongo a la lectura; roto el sobre la comienzo, y mi amigo se persona.
A mi lado se mantiene mientras recreo su aspecto, su ser, su esencia… me quedará durante un rato esa presencia.
Se mezclará con nostalgia, andaduras y recuerdos que persistirán un tiempo.
Él luego volverá a su casa con difuminado aspecto y yo quedaré en la mía deseando el reeencuentro.

CARTA A LOS DESEÑADORES

Soy una ene cañí, española, coruñesa, de Almuñecar, de Logroño… por poner algún ejemplo… O sea, uñiversal.
Ahora, de repente, nadie me tiene cariño, y como consecuencia, me quitaron el aliño. Toda mi personalidad era mi moño ondulado, yo era una ene cañera y ahora me han ninguneado.
Me queda un pobre consuelo: que hay eñeros y proeñes, pero yo sigo sin aparecer en los ordeñadores…
Dentro de unos cuantos años seré un fósil de antaño, encontrarán mi gorriño tirado en algún peldaño y me expondrán en un museo de esos trilobitaños.
Se acabó el daros caña, para mí no hay un mañana…
Solo quiero que sepáis que me siento desgreñada, empañada, engañada, y que pública ha de ser tamaña deslealtad después de toda una vida a vosotros dedicada…

Eñe Des-eñada

SERENIDAD

Los hábitos de la noche comenzaron a esparcir sus sombras, consiguiendo que los objetos, tan definidos hasta hacía tan solo unos minutos, nos parecieran ahora un abstracto plantel de extrañas siluetas, apenas definidas por la penumbra.
Descubrimos entonces que nuestros ojos se adaptaban casi imperceptiblemente, y así pudimos dejar volar mente y sueños para, al fin encontrar, si no la paz, sí el tan ansiado descanso de los sentidos.
Dormiríamos felices pensando nada.