DESNUDA CON LAS SÁBANAS

Para atrapar un duende hace falta una trampa para duendes.
Esta trampa está formada por una cajita y cerillas. Para activarla sólo hacen falta dedos.

Ella se acostó y contempló la caja de cerillas sobre la mesilla, intacta, llena.
Decidió activarla. Arrojó el contenido sobre la cama. Ahora, la técnica: aspirar-coger, espirar-dejar “no sé yo si esto…” Se supone que haciendo esto limpias tu mente o algo así…” Vació y llenó la caja diecisiete veces. “Relajar sí relaja…” Pero de duendes nada.
Hasta que, en tan solo un instante se halló en el suelo desnuda, con las sábanas enrolladas entre las piernas y el sexo. Se incorporó, miró a su alrededor y en su cerebro se produjo un chirriar alarmante: la alcoba estaba vacía, nada de cama ni de armario, nada de nada.
Siguió en el suelo -menos mal que había suelo- y pensó que ni sabía qué pensar. No sabía porque:
1º No sabía si asustarse, entristecerse o llorar ni en que orden
2º No se atrevía a moverse
Después se aquietó, y trató de pensar. Pensó pensando nada.

En unos pocos segundos la habitación se llenó de duende; una presencia azul, envolvente, cálida… El duende le dijo: Nunca pasarás frío. Has sido elegida hada del veranillo en el país de las historias imposibles.
Tendrás que perdonarnos, es que andamos un poco escasos de dinero, así que tendrás que usar esas sábanas para hacerte una túnica y también fabricarte unas alas; ahora no te servirán, pero sí más adelante, cuando seas encogida. De momento no podemos encogerte porque los trabajadores del gremio de los encogedores está en huelga, y son los únicos que saben manejar esas máquinas. Mientras las cosas se solucionan te ayudaremos en tu transición, aunque claro, tienes que comprender que tu nombramiento ha ido demasiado rápido -cosas de política- y no estábamos preparados, porque claro, el hada del invierno se resfrió y los médicos le aconsejaron las visitas del hada del veranillo, pero es que esta se había fugado con el cuidador de la laguna y había que buscarla y eso llevaría demasiado tiempo. Además, los ojeadores se niegan a salir al campo sin seguro, y no se lo quieren poner porque claro, entonces vendrían los cepilladores de caballos pidiendo los suyos y así todo…
Bueno, hablo demasiado, no importa, tú ven conmigo, que nos están esperando.

¡¿Qué?! Huelgas, chanchullos, economía hecha polvo ¡algo va bien en tu país?
¡Ni se te ocurra pensar que voy a acompañarte! De todo eso que me nombras ya tengo yo aquí… ¡ea! que yo no te acompaño. Fabricarme yo las alas, habrase visto…

Había perdido una oportunidad, pero tal vez la trampa volviera a activarse, además, ella quería un duende escritor, no uno oportunista.
Poco a poco la habitación se fue vistiendo de nuevo, muebles, cortinas… hasta quedar como estaba.

Ella se encontró sobre la cama, desnuda, con las sábanas enrolladas entre las piernas y el sexo; y la caja de cerillas reposaba sobre la mesilla, con una cerilla menos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s